Palabras al vacío

Escribo mucho. En general escribo en cuadernos y a mano. A veces solo escribo en mi cabeza. A veces escribo hablándome a mí mismo y a veces a alguien más. A un lector o lectora. ¿Quién? Ni idea. 

Lo más probable es que nadie lea lo que escribo. 

Escribir con la esperanza de que se tenga un lector. Supongo que esa es la idea.

A veces siento que sí es importante tener alguien que pueda leerme. Pero esa idea no es mía, es de alguien más que hace tiempo nos hizo creer que el valor de las cosas solo recae en la cantidad de personas que lo reciben. Como si un texto no tuviera valor en sí mismo. Como si el acto de escribir y expresarse no fuera en sí algo valioso.

Empezaré este blog (odio esa palabra) con esa idea. Sin embargo, si de casualidad alguna lectora o lector extraviado llega a estos textos, espero que encuentre algo interesante y se sienta, aunque sea por un momento, menos solo o sola. En mi siempre estará la esperanza de que estas palabras lleguen a ti.

Por favor no sientas la obligación de leer todo. Sé libre de irte cuando quieras. Escribo de muchas cosas, diversas e inconexas a veces. Mi mente es así, divago mucho. Cine, política, momentos, nada. Te agradezco estar aquí, querida lectora o lector.


Y si no estas aquí, te agradezco a ti, querido vacío, por recibir estas palabras. 

Siempre presente y siempre atento.